CURSO ENTENDER MI DOLOR · MÓDULO 2 DE 8
Dolor agudo y dolor persistente
«Si todavía me duele, ¿será que no sanó bien?». Es una duda frecuente cuando el dolor se prolonga. Para responderla, conviene distinguir cuánto tiempo lleva el dolor de su intensidad y de lo que ocurre en los tejidos. En este módulo veremos qué significan «agudo» y «persistente» y cómo esas palabras ayudan a describir su evolución.
Qué vas a aprender aquí
- En qué se diferencian el dolor agudo y el persistente, y por qué la duración y la intensidad son cosas distintas.
- Cómo puede cambiar el plan de cuidado cuando el dolor se prolonga.
- Qué significa que tu dolor sea primario o secundario.
- Por qué «agudo» no quiere decir «sin importancia» y «persistente» no quiere decir «irreversible».
Dolor reciente y dolor persistente
La duración ayuda a describir el dolor; no determina por si sola su causa.
Dolor reciente
Puede aparecer con una lesión, una cirugía o una enfermedad. Su evolución depende de la causa y de la atención que necesite.
Dolor persistente
Se mantiene o reaparece durante más de tres meses. Puede acompañar enfermedad activa, lesiones u otros mecanismos.
En ambos casos
La intensidad no permite medir con precisión el daño. El dolor merece atención aunque los exámenes no expliquen todo.
Para decidir qué hacer
La familia, el colegio o trabajo, las condiciones de vida y el acceso a atención.
Un dolor nuevo o distinto requiere valorar si hace falta atención, aunque ya vivas con dolor persistente.
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PUNTO DE PARTIDA
La idea principal
Un dolor reciente puede ser muy intenso o leve. Un dolor persistente también. La intensidad y la duración son dimensiones diferentes. Se habla de dolor crónico o persistente cuando el dolor dura o reaparece durante más de tres meses. Ese plazo ayuda a clasificar y a organizar la atención; no es una fecha en la que el cuerpo cambia de estado de manera repentina.
DOLOR RECIENTE
Cuando el dolor es reciente
Al tocar una olla caliente, puedes retirar la mano rápidamente. Después de torcerte un tobillo, el dolor puede llevarte a reducir la carga durante la recuperación. En estas situaciones, el dolor contribuye a protegerte, aunque su intensidad no siempre coincide con la lesión: una herida pequeña puede doler mucho y una lesión importante puede doler poco al principio.
El dolor reciente puede aparecer tras una lesión, una operación o una enfermedad. En estas situaciones lo importante es identificar y tratar la causa, aliviar los síntomas y favorecer una recuperación segura. El tiempo que eso toma depende del problema: no todos los tejidos ni todas las personas se recuperan en el mismo plazo.
«Agudo» no significa «sin importancia»
Un dolor nuevo requiere una respuesta acorde con sus características y con los síntomas que lo acompañan. Si aparece algo intenso, diferente o alarmante, no lo descartes porque todavía no han pasado meses.
DOLOR PERSISTENTE
Cuando el dolor es reciente
Si el dolor dura o reaparece durante más de tres meses, se llama crónico o persistente. En algunos casos sigue activa una enfermedad; en otros, también cambian los procesos que transmiten y regulan las señales relacionadas con el dolor. El sueño, la actividad y el ánimo pueden influir en la experiencia. La duración, por sí sola, no permite saber qué explica el dolor de una persona.
Una alarma de humo puede sonar por un incendio o activarse con vapor si es muy sensible. Esta comparación ilustra una idea: la intensidad de una señal no basta para saber qué la provoca. En el dolor también hace falta evaluar la situación.
Sobre la comparación
- Es solo una comparación: no describe literalmente cómo funciona tu sistema nervioso y explica solo una parte del problema. No permite concluir que tu sistema nervioso esté demasiado sensible ni descartar una enfermedad. Los síntomas nuevos necesitan evaluación.
- En el módulo 4 veremos en qué ayuda y en qué confunde la comparación con una alarma.
A veces el dolor va y viene. Tener días mejores no significa que antes lo exagerabas. Tu equipo debe conocer tanto los episodios como los intervalos, porque ese patrón orienta la evaluación. Algunas condiciones, como los dolores de cabeza, tienen además criterios diagnósticos propios: la definición general de dolor persistente no reemplaza su diagnóstico.
TRATAMIENTO
Por qué esto importa para tu tratamiento
Si el dolor continúa, tu equipo puede revisar qué se sabe de su causa, qué tratamientos han ayudado y qué dificultades siguen pendientes. Un examen normal puede responder algunas preguntas y dejar otras abiertas.
El tratamiento puede necesitar varios componentes, como movimiento, cuidados del sueño, apoyo psicológico y medicamentos cuando corresponden, además de atender las lesiones o enfermedades identificadas [4, 7].
IMPORTANTE
Persistente no equivale a irreversible
En este contexto, «crónico» describe la duración. La evolución varía: pueden cambiar la intensidad, la capacidad para realizar actividades y el manejo de los períodos de más dolor, llamados exacerbaciones [4]. A veces el dolor cambia poco y, aun así, pueden mejorar las actividades y la calidad de vida. Tu equipo puede ayudarte a definir qué mejoras observar en tu caso.
Puedes preguntar: «¿Qué podemos tratar ahora?» y «¿Cómo sabremos si el plan me ayuda?». Así podrán acordar qué observar y cuándo revisar los resultados.
CLASIFICACIÓN
Una distinción que conviene conocer
Dentro del dolor persistente existen dos grandes situaciones, y la clasificación internacional de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (CIE-11) las distingue con nombre propio [1].
El dolor no queda explicado suficientemente por otra condición y causa dificultades importantes en la vida diaria o malestar emocional.
Fibromialgia, dolor lumbar sin una causa específica identificable.
El dolor se atiende como un problema de salud en sí mismo. El plan considera el alivio, las actividades, el sueño y el bienestar, y mantiene la evaluación de otras causas cuando corresponde.
El dolor es síntoma de una condición identificable.
Dolor de una artrosis avanzada, dolor por un nervio dañado, dolor oncológico.
Tratar esa condición es parte central del plan, junto con la función y el resto del cuidado.
Puedes preguntar a tu equipo si esta distinción ayuda a entender tu caso. El dolor primario y el secundario pueden coexistir; la evaluación también puede cambiar con el tiempo [4].
PLAN DE CUIDADO
Qué cambia en el plan de cuidado
La consulta puede abordar las causas tratables, el descanso, el ánimo, el trabajo y el apoyo disponible, además de las actividades que te cuesta realizar [7]. El plan se adapta a lo que la evaluación encuentre y a tus prioridades.
Puedes llevar a la consulta una línea de tiempo sencilla: cuándo empezó, qué ocurrió alrededor de esa fecha, qué tratamientos probaste, qué cambió y qué sigue pendiente. No hace falta reconstruir cada día. Si recuerdas poco, comienza por tres momentos importantes.
Un ejemplo
CASO FICTISIO
Claudia
Se está recuperando de una cirugía.
Diego
Lleva meses con dolor lumbar y empieza rehabilitación.
Ambos necesitan alivio y apoyo, pero sus planes pueden ser distintos. Si Diego presenta un síntoma nuevo, corresponde evaluarlo; si Claudia tarda más de lo esperado en mejorar, su equipo debe revisar la recuperación.
PARA PENSAR UN MOMENTO
Una pregunta para quedarte
Actividad breve: una pausa para ponerlo en palabras
Completa estas frases en privado o con alguien de confianza:
- Mi dolor comenzó o empezó a repetirse aproximadamente en…
- Un cambio importante desde entonces ha sido…
- Hoy necesito ayuda sobre todo para…
- En mi próxima consulta quiero preguntar…
Estas notas te ayudan a ordenar la conversación. Si no recuerdas una fecha, puedes dar una aproximación; la actividad no permite identificar la causa del dolor.
DESDE HOY
Qué puedes hacer
- Si esta distinción te genera dudas, anota: «¿En mi caso hay dolor primario, secundario o ambos? ¿Qué implica para el tratamiento?».
- Elige un hecho de tu evolución y una necesidad actual para contar en la próxima consulta.
- Si aparece un cambio relevante, no esperes a completar la línea de tiempo. La reevaluación depende de los síntomas y de tus antecedentes, no solo de la antigüedad del dolor [4].
Cuándo consultar
Una persona con dolor conocido también puede presentar un problema nuevo. Un dolor distinto al habitual, de aparición brusca, muy intenso o acompañado de síntomas que no conocías merece evaluarse como un cambio real, aunque no hayan pasado meses. Las señales que requieren consulta urgente están reunidas en el módulo 1 y en «Estoy en crisis de dolor».
Un dolor conocido no descarta un problema nuevo
- Ante una señal de urgencia descrita en el módulo 1 o en «Estoy en crisis de dolor», acude al servicio de urgencia más cercano. Si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro, llama al SAMU 131. Consulta el mismo día por un síntoma nuevo importante que no sabes explicar; si el dolor ha cambiado de forma clara, pide una evaluación pronta.
- Este contenido es educativo y no reemplaza una evaluación clínica.
Preguntas frecuentes
¿«Agudo» significa que el dolor es leve?
No. «Agudo» se refiere al tiempo de evolución, no a la intensidad. Un dolor reciente puede ser muy intenso o leve; uno persistente también [2].
¿«Crónico» significa que no va a mejorar?
No. «Crónico» describe que el dolor lleva más de tres meses; no es un pronóstico. Pueden cambiar el dolor, la capacidad para hacer actividades y la forma de manejar las exacerbaciones, aunque nadie puede prometer una recuperación igual para todas las personas [4].
¿Puedo tener dolor primario y secundario al mismo tiempo?
Sí. Una misma persona puede tener dolor relacionado con una condición identificada y, a la vez, otro dolor que no queda suficientemente explicado por ella. Tu equipo debe valorar qué significa esa combinación para el cuidado [4].
Mi dolor va y viene. ¿Sigue siendo persistente?
¿Los dolores de cabeza se clasifican con la misma regla de los tres meses?
Los dolores de cabeza tienen criterios diagnósticos propios. La definición general de dolor persistente sirve para organizar la atención, pero no reemplaza el diagnóstico específico de una cefalea [2].
Qué recordar
El dolor reciente puede acompañar una lesión, una operación o una enfermedad. Cuando persiste, conviene revisar tanto las causas tratables como los factores que influyen en su evolución.
Agudo no es sinónimo de intenso, y persistente no es sinónimo de irreversible.
Más de tres meses es el límite convencional: orienta, pero no identifica por sí solo la causa.
El plan puede adaptarse a las necesidades que aparecen con el tiempo.
Primario y secundario no son lo mismo y pueden coexistir.
El dolor puede fluctuar. Los cambios importantes y los síntomas nuevos necesitan evaluación.
SIGUIENTE MÓDULO · 03
Dolor no siempre significa daño
Verás por qué sentir dolor no implica necesariamente que haya una lesión activa, y por qué un cuerpo puede doler aunque los exámenes salgan normales. También qué cambia cuando entendemos esa diferencia.
Fuentes
- Treede RD, Rief W, Barke A, Aziz Q, Bennett MI, Benoliel R, et al. Chronic pain as a symptom or a disease: the IASP Classification of Chronic Pain for the International Classification of Diseases (ICD-11). Pain. 2019;160(1):19-27. PMID: 30586067. Disponible en: doi:10.1097/j.pain.0000000000001384
- Turk DC, Okifuji A. Pain terms and taxonomies of pain. En: Ballantyne JC, Fishman SM, Rathmell JP, eds. Bonica’s Management of Pain. 5.ª ed. Philadelphia: Wolters Kluwer; 2019. Capítulo 2. ISBN 9781496349033.
- Dowell D, Ragan KR, Jones CM, Baldwin GT, Chou R. CDC Clinical Practice Guideline for Prescribing Opioids for Pain — United States, 2022. MMWR Recomm Rep. 2022;71(3):1-95. (Citada solo por la convención de más de tres meses; no se importan sus límites regulatorios a Chile). Disponible en: doi:10.15585/mmwr.rr7103a1
- National Institute for Health and Care Excellence. Chronic pain (primary and secondary) in over 16s: assessment of all chronic pain and management of chronic primary pain. NICE guideline NG193. London: NICE; 7 de abril de 2021. ISBN 9781473140660. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng193
- International Association for the Study of Pain. IASP Terminology: nocicepción, dolor nociplástico, sensibilización. Washington: IASP. Disponible en: https://www.iasp-pain.org/resources/terminology/
- Turk DC, Swanson KS, Wilson HD. Psychological aspects of pain. En: Ballantyne JC, Fishman SM, Rathmell JP, eds. Bonica’s Management of Pain. 5.ª ed. Philadelphia: Wolters Kluwer; 2019. Capítulo 7.
- Turk DC, Robinson JP. Multidisciplinary assessment of patients with chronic pain. En: Ballantyne JC, Fishman SM, Rathmell JP, eds. Bonica’s Management of Pain. 5.ª ed. Philadelphia: Wolters Kluwer; 2019. Capítulo 23.