Medicamentos para dolor crónico: entender tu tratamiento y usarlo con seguridad

«Tomo varios medicamentos, pero no sé qué aporta cada uno». Una receta tiene que tener un propósito. Aquí puedes reconocer las familias, entender sus precauciones y preparar una revisión con tu médico. No inicies, cambies ni suspendas medicamentos por tu cuenta.

LO ESENCIAL

Lo primero que necesitas saber

Los medicamentos son una parte del plan, no el plan completo.

Acuerda qué beneficio esperas: aliviar el dolor, dormir mejor o recuperar una actividad. También hay que valorar los efectos adversos.

La elección depende del diagnóstico. Un medicamento útil para otro dolor, aunque sea intenso, puede no ser adecuado para ti.

Todos pueden producir efectos adversos; el riesgo depende del medicamento, tus antecedentes y el tiempo de uso.

Ningún medicamento de esta página debe iniciarse, cambiarse ni suspenderse por cuenta propia.

Para qué

Cuándo consultar y qué hacer si no ayuda. No cambies dosis ni suspendas el tratamiento por tu cuenta.

Qué beneficio se busca y cómo se evaluará si te ayuda.
 
Qué puedes esperar
Cuánto podría cambiar el dolor u otro síntoma y en qué plazo tiene sentido revisar la respuesta.
Qué vigilar
Efectos adversos, interacciones y precauciones que correspondan al medicamento y a tu situación.
 
Cómo revisarlo
Cuándo consultar y qué hacer si no ayuda. No cambies dosis ni suspendas el tratamiento por tu cuenta

EXPECTATIVAS

Qué esperas del tratamiento

Para decidir si ayuda, compara lo que puedes hacer o cuánto alivia con los efectos adversos. Dormir, caminar o concentrarte pueden ser ejemplos útiles; el beneficio puede ser parcial.

Acuerda qué esperan mejorar, cuándo revisarlo y qué efectos requieren consulta. Si no ayuda, avisa a quien lo indicó; no aumentes la dosis por tu cuenta.

No hay una escalera que todos deban subir. Dolor primario, artrosis, ciática, dolor neuropático y cáncer necesitan decisiones distintas.

Cómo se ordena esto en Chile, y dónde difieren las guías

  • Las orientaciones chilenas para el manejo del dolor crónico no oncológico en atención primaria plantean el tratamiento como un conjunto: educación, ejercicio, apoyo psicológico y medicamentos cuando corresponde. Dentro de ese conjunto contemplan analgésicos comunes, antidepresivos, gabapentinoides y, en casos seleccionados, opioides débiles, según la intensidad y el tipo de dolor.
  • La guía NICE del Reino Unido (National Institute for Health and Care Excellence) distingue el dolor crónico primario, que no queda explicado adecuadamente por otra enfermedad, del secundario a una condición identificada. Para el primario recomienda no iniciar paracetamol, antiinflamatorios, opioides, gabapentinoides ni benzodiacepinas, y contempla ciertos antidepresivos. Si ya los tomas, propone revisar contigo sus beneficios y riesgos, sin suspenderlos por tu cuenta.

Estas recomendaciones tienen alcances distintos. Tu médico debe explicar cuáles se aplican a tu diagnóstico y cómo se integran con el resto del plan. Pregunta qué beneficio se espera de cada medicamento.

FAMILIAS

Las familias de medicamentos, en lenguaje simple

Busca la familia que te interesa y lee su utilidad junto con sus precauciones. La dosis y la elección requieren evaluación individual.

Paracetamol

Para qué se usa en dolor persistente
Se utiliza en determinados dolores, según el diagnóstico. Las guías no lo recomiendan como único medicamento para dolor lumbar ni de manera rutinaria en artrosis.
Qué conviene saber
Puede causar daño hepático si se supera la dosis indicada. Revisa también los productos para resfrío y los analgésicos combinados: algunos contienen paracetamol. Informa enfermedad hepática y consumo de alcohol.

Antiinflamatorios (AINE) por boca

Para qué se usa en dolor persistente
Dolores con componente inflamatorio y crisis de artrosis, por periodos acotados. Que se usen no significa que todo dolor sea inflamación.
Qué conviene saber
Son eficaces para muchas personas y no son inocuos: pueden dañar el estómago y el intestino, subir la presión y afectar el riñón y el corazón. El riesgo aumenta con la edad, con el uso prolongado y si tomas aspirina o anticoagulantes. No agregues otro AINE por tu cuenta.

Antiinflamatorios en gel o crema

Para qué se usa en dolor persistente
Artrosis de rodilla y de manos, y dolores localizados.
Qué conviene saber
Para la artrosis de rodilla, la evidencia los sitúa como una primera opción farmacológica razonable, con menos riesgo general que los comprimidos. Sirven cuando el dolor está en una zona accesible. Pueden irritar la piel.

Antidepresivos usados como moduladores del dolor

Para qué se usa en dolor persistente
Dolor neuropático, fibromialgia y algunos dolores persistentes, aunque no tengas depresión.
Qué conviene saber

Pide revisar la indicación si te la propusieron basándose en la guía anterior.

Gabapentinoides

Para qué se usa en dolor persistente
Determinados dolores neuropáticos, relacionados con lesión o enfermedad del sistema que percibe las sensaciones.
Qué conviene saber
Tienen un lugar establecido en dolor neuropático, aunque solo una parte de las personas obtiene un alivio importante, y no en cualquier dolor. Dan somnolencia y mareo, se acumulan cuando el riñón funciona peor y hay que evitar combinarlos con opioides sin supervisión, por el riesgo respiratorio.

Tópicos con lidocaína o capsaicina

Para qué se usa en dolor persistente
Dolor neuropático localizado en una zona de piel bien definida.
Qué conviene saber
Su uso y sus riesgos dependen del producto. La capsaicina de alta concentración se aplica en un centro de salud.

Relajantes musculares

Para qué se usa en dolor persistente
Contracturas y episodios agudos, por días. Sentir tensión no demuestra que necesites uno.
Qué conviene saber
Su papel en el dolor que dura meses es limitado y dan somnolencia; algunos producen dependencia. Conviene revisar con tu médico si llevas meses tomándolos.

Opioides

Para qué se usa en dolor persistente
Situaciones seleccionadas, cuando el resto del plan se hizo y no alcanzó, con seguimiento cercano.
Qué conviene saber
Pueden ayudar a algunas personas y no son una respuesta general al dolor crónico. En artrosis, el balance entre lo que alivian y lo que dañan no los favorece. Más abajo hay una sección completa.

Cannabis y cannabinoides

Para qué se usa en dolor persistente
No tienen una indicación establecida en dolor persistente: hoy no hay evidencia de calidad suficiente para recomendarlos de forma general.
Qué conviene saber
Los estudios disponibles son de calidad baja o muy baja y muestran más efectos no deseados que el placebo. Más abajo se explica la situación en Chile.

PARACETAMOL

Paracetamol: evita duplicar el mismo ingrediente

Su utilidad depende del diagnóstico. Que una guía no lo recomiende solo para dolor lumbar o de forma rutinaria en artrosis no indica que debas suspenderlo: pregunta para qué está en tu receta.

El paracetamol puede estar en productos para resfrío o analgésicos combinados. Revisa los ingredientes con un químico farmacéutico para evitar duplicarlo. Ante una posible sobredosis, acude de inmediato al servicio de urgencia más cercano, aunque te sientas bien. Avisa si tienes una enfermedad del hígado o del riñón, o si consumes alcohol.

ANTIINFLAMATORIOS

Antiinflamatorios: revisar beneficio y riesgos

Los AINE pueden ayudar en algunas condiciones musculoesqueléticas, pero tienen riesgos digestivos, renales y cardiovasculares. Pueden causar úlcera o sangrado; los riesgos difieren entre medicamentos. La protección gástrica y los controles no los eliminan todos.

Informa antecedentes de úlcera, enfermedad cardíaca, renal o hepática, asma, embarazo y uso de fármacos que previenen coágulos, corticoides, algunos antidepresivos o medicamentos para la presión. No agregues otro antiinflamatorio por tu cuenta.

SOBRE LA PIEL

Cremas, geles y parches

Los productos sobre la piel tienen indicaciones distintas. Un AINE tópico puede ser opción en artrosis, especialmente de rodilla; capsaicina y ciertos parches se usan en dolores neuropáticos localizados. No sirven para cualquier dolor ni son intercambiables.

Pueden irritar la piel y requieren instrucciones sobre zona, estado de la piel y forma de uso. No apliques un producto sobre heridas ni cambies de presentación sin comprobar la indicación.

ANTIEPRESIVOS

Un medicamento puede tener distintos objetivos

  • Algunos antidepresivos también se indican para ciertos tipos de dolor. Actúan sobre mecanismos del sistema nervioso que participan en su regulación. Puedes recibir uno sin tener depresión; esa indicación no significa que el dolor sea imaginario.
  • Pregunta para qué se indicó en tu caso y cómo evaluarán si te ayuda. Los medicamentos de esta familia no son intercambiables ni tienen el mismo respaldo para todos los tipos de dolor.
  • Si además tienes dificultades de ánimo, ansiedad o sueño, coméntalas. El equipo puede evaluar cada problema y coordinar los tratamientos. Pide que quede claro qué se busca con cada medicamento.

GABAPENTINOIDES

Gabapentinoides

Se consideran en ciertos dolores neuropáticos, relacionados con lesión o enfermedad del sistema de la sensibilidad. La intensidad del dolor por sí sola no es razón para elegirlos.

Pueden causar somnolencia, mareo y otros efectos que interfieran con las actividades; también se describen visión borrosa, hinchazón y problemas de memoria. Comunica estos cambios; no los atribuyas automáticamente a tu enfermedad. Combinarlos con opioides u otros sedantes puede aumentar los riesgos respiratorios. En algunas personas pueden producir dependencia o un uso problemático, y su retirada requiere un plan supervisado.

RELAJANTES

Relajantes musculares

No todos son iguales: algunos tratan espasmos y otros espasticidad de enfermedades neurológicas. Sentir tensión no demuestra que los necesites. En dolor lumbar, la evidencia para uso prolongado es limitada; algunos causan sedación o dependencia.

OPIOIDES

Opioides: beneficios, riesgos y seguimiento

Si te proponen un opioide, pregunta por qué lo eligen en tu caso y cómo revisarán el beneficio y los riesgos.

Las recomendaciones europeas los describen así: son una opción para algunas personas seleccionadas, después de haber optimizado el tratamiento no farmacológico y los analgésicos no opioides, dentro de un plan completo y con control cercano. Un opioide no es el paso obligatorio cuando otra medida no ayuda. Si a las pocas semanas de una prueba supervisada no se cumplen los objetivos acordados, o los efectos adversos no se pueden manejar, corresponde retirarlos de manera gradual. En cáncer y cuidados paliativos el contexto es distinto: no se deben trasladar automáticamente las restricciones del dolor no oncológico.

Los efectos más frecuentes son constipación, náuseas y somnolencia. La constipación conviene prevenirla desde el principio, no cuando ya apareció. Con el uso prolongado pueden aparecer alteraciones hormonales, trastornos respiratorios durante el sueño y problemas de dependencia.

Combinar opioides con benzodiacepinas, gabapentinoides u otros sedantes aumenta el riesgo de respiración lenta o insuficiente y requiere supervisión médica. El alcohol también aumenta ese riesgo. Si una persona es difícil de despertar o respira de forma anormal, llama al SAMU 131 de inmediato.

Si el dolor aumenta con el tiempo pese a mantener o subir la dosis, eso tiene varias explicaciones posibles (progresión, tolerancia, un aumento de sensibilidad producido por el propio opioide) y necesita evaluación, no más medicamento por iniciativa propia.

Tolerancia
la misma dosis produce menos efecto.
Dependencia física
el cuerpo se adapta y la retirada brusca puede causar abstinencia.
Trastorno por consumo
un patrón problemático que necesita evaluación.

Necesitar una retirada gradual no basta para diagnosticarlo; ninguno justifica culpabilizar o abandonar a la persona.

Si ya usas un opioide, pide revisar juntos alivio, función y riesgos. Cuando se decide reducirlo, el plan debe ser individual, acompañado y ajustable.

Cuidados durante el tratamiento

  • Si quieres reducir o dejar un opioide, pide un plan supervisado. Su retirada suele ser gradual. Ante síntomas graves, como dificultad para despertar o respirar, busca ayuda urgente en lugar de esperar al próximo control.
  • Tampoco uses la receta de otra persona ni guardes sobrantes «para cuando vuelva el dolor». No los dejes al alcance de niños.
  • Los opioides, gabapentinoides, antidepresivos y benzodiacepinas pueden requerir una retirada gradual, con un plan individual y seguimiento. Suspenderlos de golpe puede causar síntomas de retirada. Con las benzodiacepinas, pueden aparecer complicaciones graves, incluidas convulsiones.
  • Si quieres dejar un medicamento, pide al profesional un plan que considere tus motivos, los efectos no deseados y el seguimiento. No lo inicies, compartas ni suspendas usando información de esta página.
  • Si ya lo suspendiste y te sientes mal, contacta al equipo para recibir indicaciones. Ante convulsiones, dificultad para respirar u otro síntoma grave, acude al servicio de urgencia más cercano; si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro, llama al SAMU 131.

CANNABIS

Cannabis y cannabinoides

THC y CBD son distintos; una planta, un aceite y un medicamento estudiado no son equivalentes. La IASP no respalda su uso general para el dolor: la evidencia es de baja o muy baja calidad y se describen más efectos no deseados que con placebo. Hay beneficios pequeños en algunos estudios, pero incertidumbre sobre eficacia y seguridad a largo plazo. La Faculty of Pain Medicine del Reino Unido tampoco respalda el uso rutinario fuera de investigación en su posición de mayo de 2026; no es una norma chilena.

En Chile, el Instituto de Salud Pública autoriza medicamentos. Los productos del mercado informal que anuncian propiedades terapéuticas pueden carecer de control de contenido y pureza.

Pueden afectar la atención y la conducción, causar mareo o interactuar con otros medicamentos. El CBD también puede tener efectos adversos e interacciones: «natural» no garantiza seguridad. Si estás usando o pensando usar alguno, dilo en tu consulta, especialmente si hay embarazo, antecedentes de psicosis o consumo de otros sedantes.

SITUACIONES

Situaciones en que la conversación cambia

Si tienes más de 65 años o tomas varios medicamentos, sube el riesgo de caídas, confusión y efectos digestivos, y conviene revisar periódicamente si todo lo que tomas sigue siendo necesario. Pide revisar duplicidades y coordinar las recetas de distintos profesionales.

Si estás embarazada, planeas estarlo o estás amamantando, informa al equipo para revisar la seguridad de cada medicamento. No cambies el tratamiento por tu cuenta.

Si tu riñón o tu hígado no funcionan bien, hay medicamentos que se prefieren y otros que se evitan. Es una de las razones por las que tu médico necesita conocer tus exámenes.

Si tienes apnea del sueño, los medicamentos sedantes requieren una revisión especialmente cuidadosa.

Si tomas antidepresivos y te indican ciertos analgésicos, como el tramadol, existe un riesgo poco frecuente pero relevante de una reacción por exceso de serotonina (síndrome serotoninérgico). Menciona siempre todo lo que tomas, incluidos suplementos y hierbas.

SEGURIDAD

Somnolencia, conducción y trabajo

  • Estos medicamentos pueden producir somnolencia, mareo o reflejos más lentos. El riesgo puede aumentar al empezar, cambiar la dosis o combinar tratamientos sedantes, y con el alcohol.
  • Evita conducir, operar maquinaria o realizar tareas peligrosas hasta saber cómo te afecta el tratamiento. Si tienes somnolencia o mareo, no hagas esas actividades. Evita el alcohol y consulta si tu trabajo implica riesgos. Lleva la lista de medicamentos, suplementos y otras sustancias que usas.
  • Si la somnolencia interfiere con tus actividades o no mejora, contacta al equipo para revisar el tratamiento; no cambies la dosis por tu cuenta. Si cuesta despertarte, no puedes mantenerte despierto o respiras de forma anormal, necesitas ayuda urgente: llama al SAMU 131.

CONSULTA

Cinco preguntas para tu próxima consulta

1

¿Para qué exactamente me sirve este medicamento en mi caso?

2

¿En cuántas semanas deberíamos ver algún cambio, y en qué lo vamos a medir?

3

¿Qué efectos no deseados son esperables y cuáles debo avisar de inmediato?

4

¿Cómo interactúa con lo demás que tomo?

5

Si no funciona, ¿qué sigue: cambiarlo, retirarlo o agregar otra cosa del plan?

DESDE HOY

Qué puedes hacer desde hoy

1

Lleva una lista con el nombre, el principio activo y la forma en que usas cada medicamento. Incluye los productos sin receta, hierbas, suplementos, alcohol y otras sustancias para revisar interacciones y riesgos.

2

Anota quién indicó cada uno, qué beneficio percibes y qué te preocupa.

3

Pide coordinar las recetas de distintos profesionales y revisar duplicidades, especialmente si tomas varios fármacos o tienes condiciones que cambian sus riesgos.

4

No compartas medicamentos ni los dejes al alcance de niños.

AYUDA

Cuándo pedir ayuda

Consulta por efectos que dificulten tus actividades, caídas, cambios importantes del ánimo o pérdida del beneficio. Si aparecen pensamientos de hacerte daño o quitarte la vida, acude de inmediato al servicio de urgencia más cercano y pide a alguien de confianza que te acompañe. Si hay peligro inmediato, ya te hiciste daño o el traslado no es seguro, llama al SAMU 131. La línea *4141 ofrece apoyo adicional gratuito las 24 horas; no reemplaza ni debe retrasar la atención de urgencia.

Acude al servicio de urgencia más cercano ante cualquiera de estas señales. Si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro, llama al SAMU 131:

  • Sospecha de sobredosis (por ejemplo, de paracetamol o de un opioide): busca ayuda sin esperar síntomas.
  • Deposiciones negras, vómito con sangre o dolor de estómago intenso mientras tomas antiinflamatorios.
  • Hinchazón de cara, labios, lengua o garganta, ronchas extensas o dificultad para respirar después de tomar un medicamento nuevo.
  • Agitación, temblor, rigidez, fiebre o palpitaciones al combinar analgésicos con antidepresivos.
  • Pérdida de fuerza nueva u otros síntomas neurológicos nuevos, o dolor intenso y distinto del habitual que aparece de golpe.

Si aparece fiebre junto con dolor de espalda, busca evaluación el mismo día. No aumentes medicamentos para intentar ocultar estos síntomas.

Dónde pedir ayuda

Somnolencia que no te permite mantenerte despierto, dificultad para despertar, desmayo, respiración lenta o superficial, o confusión marcada: necesitas atención inmediata en el servicio de urgencia más cercano. Si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro, llama al SAMU 131.

Preguntas frecuentes

La respuesta a un medicamento no mide por sí sola la gravedad del problema. Si no te ayuda, pide revisar el diagnóstico, el objetivo y las opciones disponibles.

El uso diario prolongado puede aumentar los riesgos digestivos, renales y cardiovasculares. Revisa con tu médico si sigue siendo conveniente y qué alternativas hay para tu diagnóstico. No agregues ni combines antiinflamatorios por tu cuenta.

No necesariamente. Cada combinación necesita una justificación y una revisión de interacciones.

Usa solo el plan acordado. Si no lo tienes o no funciona, consulta antes de agregar medicamentos.

La meta es un plan útil y seguro. Continuar, ajustar o retirar requiere una decisión informada según tu situación.

Contacta al equipo para saber cómo actuar. Algunos medicamentos requieren una retirada gradual y no conviene suspenderlos por tu cuenta. Si el efecto es grave, acude al servicio de urgencia más cercano; ante dificultad para despertar o respirar, llama al SAMU 131. Si ya dejaste el medicamento y te sientes mal, informa también al equipo.

Qué recordar

1

Revisa el alivio, las actividades que te importan y los efectos adversos para decidir si un medicamento te ayuda.

2

Las recomendaciones dependen del diagnóstico. Un medicamento útil para un tipo de dolor puede no servir para otro.

3

Ninguno se inicia, se cambia ni se suspende por cuenta propia; varios requieren retirada gradual.

4

Lleva una lista completa de medicamentos, suplementos y otras sustancias para revisar duplicidades e interacciones.

TU SIGUIENTE PASO

Lleva la lista completa de lo que usas y pregunta: «¿Qué aporta cada medicamento y cómo lo revisaremos?». La hoja «Prepara tu consulta» te ayuda a anotar la respuesta.

Fuentes

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