Movimiento mínimo tolerable en una crisis conocida

¿Hoy aumentó tu dolor conocido y cuesta encontrar comodidad? Primero revisa las señales para consultar. Si tienes un plan acordado, puedes elegir entre reducir el esfuerzo, descansar con apoyo y adaptar un movimiento, según ese plan y cómo estés.

PRIMERO

Antes de empezar, revisa si necesitas atención

Antes de empezar, revisa si necesitas atención

  • Pérdida de fuerza o debilidad nueva en una pierna o un brazo.
  • Adormecimiento que avanza, o pérdida de sensibilidad entre las piernas o alrededor del ano.
  • Dificultad nueva para orinar, o dificultad para controlar la orina o las deposiciones.
  • Dolor nuevo y brusco, distinto al que conoces.
  • Dolor de pecho, o dificultad intensa para respirar.

Si el episodio es distinto de tus crisis habituales o te preocupa cómo está evolucionando, pide una reevaluación.

 

Si tienes fiebre junto con dolor de espalda, busca atención el mismo día antes de intentar estas prácticas.

Ante pérdida de fuerza nueva, adormecimiento que avanza o afecta la zona genital, cambios en el control de orina o deposiciones, dolor de pecho, dificultad intensa para respirar o dolor súbito distinto del habitual, acude al servicio de urgencia más cercano. Si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro, llama al SAMU 131. No esperes a terminar un video o una práctica. La ausencia de estas señales no garantiza que todo esté bien: si algo cambia, empeoras rápidamente o el plan habitual no alcanza, pide reevaluación.

Si aparece algo nuevo mientras ves el video o mientras haces la práctica

Detén la práctica si aparecen síntomas nuevos o un empeoramiento claro. Ante las señales de urgencia descritas arriba, acude al servicio de urgencia más cercano. Si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro, llama al SAMU 131.

TU DÍA

Adapta el día a cómo te encuentras

Puedes reducir las tareas, pedir ayuda y usar los apoyos acordados con tu equipo. Hoy quizá necesites más descanso o menos movimiento. No hay una cantidad mínima que debas cumplir.

 

Descansar en una posición cómoda también puede formar parte del plan. Si no puedes hacer lo que habitualmente te ayuda o el dolor sigue aumentando, pide orientación; no tienes que esperar a mañana.

OPCIONES

Opciones para probar, si tu plan lo permite

Estas ideas son opcionales. Elige solo las que coincidan con tus indicaciones y te resulten tolerables. Puedes detenerte en cualquier momento; si tienes restricciones por una cirugía, lesión o enfermedad, respétalas.

1
Cambiar de posición o de apoyo
Una fuente de proteína: porotos, lentejas, garbanzos, huevo, pescado, pollo, quesillo, leche o yogur natural, según tus preferencias y tolerancia.
2
Dar unos pasos en casa

Si caminar forma parte de tu plan y puedes hacerlo con seguridad, prueba un trayecto breve con los apoyos que uses habitualmente. Descansa cuando lo necesites. Si caminar te empeora, detente.

3
Hacer un movimiento cómodo

Puedes probar un movimiento pequeño que conozcas y tengas permitido, como acomodar las manos o los tobillos. No fuerces el recorrido ni busques estirar la zona dolorosa.

 
4
Respirar con comodidad

Deja que la respiración siga su ritmo, sin tomar aire a la fuerza ni retenerlo. Puedes apoyar una mano en el abdomen si te resulta cómodo. Si prestar atención al cuerpo te incomoda, deja la práctica y mira alrededor o conversa con alguien.

 

PRIMEROS MOMENTOS

Cómo organizar los primeros momentos

Puedes usar los pasos siguientes sin fijar tiempos. La prioridad es atender lo que necesitas y pedir ayuda si el plan no resulta suficiente.

1

Busca apoyo

Revisa qué está ocurriendo y qué indica tu plan. Busca una posición tolerable, con apoyo para la espalda, los pies o los brazos. Puedes pedir a alguien que acerque lo necesario (agua, el teléfono, un cojín) y reduzca las demandas del entorno. No tienes que hacer todo ahora.

2

Elige una opción tolerable

Si te resulta apropiado, prueba un cambio pequeño de apoyo: abre las manos, acomoda un pie, cambia un poco el apoyo de la espalda. Descansa después. No estires con fuerza ni repitas para obligar al dolor a bajar. Puedes elegir solo descansar en una posición cómoda.

3

Revisa cómo sigues

Revisa si el plan está siendo suficiente y qué ayuda necesitas. Si puedes retomar algo, elige una tarea breve y de menor demanda. Si la crisis sigue aumentando o es diferente a las anteriores, contacta a tu equipo o busca atención según los síntomas.

TU RESPUESTA

Cómo revisar tu respuesta

El dolor puede cambiar al moverte. Ese cambio por sí solo no permite saber si hay daño ni cuánto esfuerzo te conviene hacer. Sigue los límites y los criterios de consulta acordados con tu equipo.

Si el movimiento aumenta mucho el dolor o te deja peor, detente y pide orientación para ajustar el plan. No necesitas repetirlo para comprobar si esta vez lo toleras.

Si al día siguiente estás claramente peor, coméntalo con el equipo. Puede ser necesario reducir, cambiar o pausar la actividad y revisar otras causas; no lo atribuyas automáticamente a haber hecho demasiado.

Si esfuerzos pequeños te dejan con un empeoramiento intenso, retrasado y prolongado (que aparece horas después y dura uno o más días), puede hacer falta un manejo específico de energía con tu equipo. No apliques una progresión automática.

Si un gesto empeora claramente los síntomas, déjalo. Si aparece algo nuevo, cambia la prioridad a pedir atención.

Cuidados durante la crisis

  • Evita forzar estiramientos buscando que la zona «suelte».
  • Pospón ejercicios nuevos hasta poder revisarlos con tu equipo.
  • Descansa según lo que necesites y las indicaciones que tengas.
  • Si no puedes cambiar de posición o levantarte con seguridad, pide ayuda.
  • Cuando mejores, no necesitas recuperar de golpe las tareas pendientes.
  • Usar el movimiento como prueba para descartar una urgencia.
  • Forzar estiramientos, pedir que alguien te manipule o aguantar síntomas nuevos.
  • Convertir el descanso de hoy en culpa o en obligación de compensar mañana.

CUANDO PASE

Cuando la crisis pase: reiniciar con menos demanda

Cuando el episodio ceda, revisa cómo retomar las actividades según tu plan y tu evolución. Puede ser útil una versión más breve o con más apoyos, pero no hay una reducción que sirva para todos. Si empeoras al volver, pide ajustar el plan.

 

Y si no tenías una cantidad habitual, este es el momento de definirla con la plantilla «Organiza tu actividad y tus pausas». Si esfuerzos pequeños te dejan con un empeoramiento intenso, retrasado y prolongado, conversa con tu equipo antes de fijar una progresión: puede hacer falta un manejo específico de energía.

DESPUÉS

Después del episodio

Anota qué apoyo fue útil, qué movimiento toleraste y qué parte del plan faltó. Conversa con tu equipo para preparar la próxima exacerbación: qué puedes manejar en casa, qué cantidad te sirve de punto de partida y cuándo consultar. Puedes leer la transcripción que sigue o ir directamente a «Estoy en crisis de dolor»; no es necesario hacer las dos cosas.

TRANSCRIPCIÓN

Transcripción completa

Si estás pasando por una crisis de un dolor conocido, puedes ver este video en una posición cómoda. Las ideas son opcionales y deben coincidir con el plan de tu equipo.

 

Primero, revisa si necesitas atención. Ante debilidad nueva, adormecimiento que avanza o afecta la zona genital, problemas nuevos para orinar o controlar las deposiciones, dolor de pecho, mucha dificultad para respirar o dolor súbito distinto del habitual, acude al servicio de urgencia más cercano. Si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro, llama al ciento treinta y uno. Si hay fiebre junto con dolor de espalda, busca atención el mismo día.

 

Hoy quizá necesites más descanso, apoyo o menos movimiento. No hay una cantidad mínima que debas cumplir. Puedes elegir alguna de estas opciones, si tu plan lo permite.

 

Primera: busca un apoyo cómodo para la espalda, los pies o los brazos. Si te ayuda, cambia un poco de posición. Segunda: si puedes caminar con seguridad y lo tienes permitido, prueba un trayecto breve en casa, con los apoyos que necesites.

 

Tercera: prueba un movimiento pequeño que conozcas y tengas permitido, sin forzar. Cuarta: deja que la respiración siga su ritmo, sin tomar aire a la fuerza. Si centrarte en el cuerpo te incomoda, puedes mirar alrededor o conversar con alguien.

 

Si una práctica te empeora, detente. Si aparecen síntomas nuevos, pide atención. Cuando pase la crisis, acuerda cómo retomar tus actividades; no tienes que compensar lo pendiente. Si el plan no alcanza, pide ayuda. En la página Estoy en crisis de dolor encontrarás más orientación y un plan para completar con tu equipo.

INTERACCIONES

Interacciones y otros riesgos

Los extractos de cúrcuma pueden causar efectos adversos; se ha descrito daño hepático con algunas formulaciones. Revisa cualquier uso junto con otros medicamentos.

El magnesio puede interferir con la absorción de ciertos antibióticos y medicamentos para la osteoporosis. Un profesional debe revisar la combinación y sus horarios.

El hipérico o hierba de San Juan puede reducir el efecto de medicamentos como anticonceptivos, anticoagulantes y algunos tratamientos oncológicos o para VIH. Combinado con ciertos antidepresivos, puede aumentar peligrosamente la actividad de la serotonina. Consulta antes de usarlo o de cambiarlo si ya lo tomas.

Algunos productos comercializados como «naturales» han contenido medicamentos no declarados. La intensidad del alivio no permite saber si un producto está adulterado: conviene revisar el origen, la etiqueta y las alertas de la autoridad sanitaria.

Algunas vitaminas, como A y D, pueden acumularse y causar toxicidad en exceso.

Una etiqueta o un certificado no demuestran que un producto sea eficaz para el dolor. Pide ayuda para revisar su composición y las autorizaciones que correspondan a su categoría.

Qué hacer con esto

Incluye en tu lista todo lo que tomas, también los productos naturales y de venta libre. Así el equipo puede revisar interacciones y posibles efectos adversos.

Lleva el envase o el nombre exacto del preparado, no solo «tomo magnesio» o «tomo colágeno»: la composición cambia entre productos.

Avisa antes de una cirugía o de un procedimiento: algunos suplementos pueden afectar el sangrado o la respuesta a la anestesia. No uses calendarios generales de suspensión que encuentres en internet; pide instrucciones para tu caso.

ANTES DE COMPRAR

Cómo evaluar un suplemento antes de comprarlo

1

Pregunta qué problema busca tratar

Pide que te expliquen la razón de la propuesta y qué estudios la respaldan.

2

Revisa para quién se estudió

La evidencia para rodilla, mano y columna no es la misma, y lo estudiado en artritis reumatoide no se traslada a artrosis ni a fibromialgia.

3

Pregunta por el costo del plan

Considera cuánto costaría durante el período que proponen y si compite con otras necesidades. No hay una duración universal para probar un suplemento.

4

Acuerda cómo revisarán el resultado

Qué beneficio realista se busca, qué señal te diría que no está sirviendo y en qué fecha lo revisan.

5

Examina las promesas

Una promesa de curar cualquier dolor o regenerar cartílago requiere evidencia que la respalde. No basta un testimonio o una garantía comercial.

6

Compara con otras opciones

Pregunta qué alternativas hay para tu diagnóstico y qué beneficio, riesgo y costo tiene cada una. En artrosis, por ejemplo, el ejercicio adaptado forma parte de las recomendaciones; no todas las opciones persiguen el mismo objetivo.

7

Muestra el envase antes de usarlo

Consulta por compatibilidad con tus medicamentos y con tus condiciones de salud, y revisa composición, origen e ingredientes añadidos.

COSTO

El costo también es parte de la decisión

Puedes decidir no comprar un producto de beneficio incierto. También puedes pedir tiempo para comparar opciones y priorizar alimentación, consultas u otros tratamientos. El costo y la ayuda que necesitas forman parte de la decisión.

 

CÚANDO CONSULTAR

Cuándo consultar

Cuándo consultar por un suplemento

Busca atención el mismo día si aparecen piel u ojos amarillos, orina oscura, náuseas persistentes o dolor en la parte alta y derecha del abdomen. Deja el suplemento sospechoso y lleva el envase a la consulta.

Un sangrado abundante o que no se detiene requiere atención de urgencia.

Pide revisar el producto si aparecen moretones con facilidad, si usas medicamentos con posibles interacciones o si tienes una cirugía programada. Informa antes del procedimiento, aunque el suplemento sea de venta libre.

Dónde pedir ayuda

Ante dificultad para respirar, hinchazón de cara, labios o lengua, desmayo o sangrado abundante o que no se detiene, busca atención inmediata. Acude al servicio de urgencia más cercano; si hay peligro inmediato o traslado inseguro, llama al SAMU 131.

 

Si necesitas orientación en salud y no es una emergencia, puedes llamar a Salud Responde 600 360 7777.

Preguntas frecuentes

Un aumento del dolor, por sí solo, no permite responder esa pregunta. Si el movimiento te empeora, detente y consulta cómo ajustar el plan. Los síntomas nuevos o distintos necesitan valoración; ante las señales de alarma de esta página, busca atención urgente.

Sigue el plan de regreso acordado con tu equipo. Puede ser necesario adaptar la duración, la carga o los apoyos según cómo te encuentres. El alivio no obliga a retomar todo de una vez.

Sirve para una crisis de un dolor que ya conoces y que encaja con tu plan. Si tienes un plan específico por una cirugía reciente, un cáncer u otra enfermedad, usa sus indicaciones. Si esfuerzos pequeños te dejan con un empeoramiento intenso, retrasado y prolongado, conversa con tu equipo antes de aplicar cualquier progresión. Y si el episodio es distinto a los anteriores, primero consulta.

Qué recordar

1

Revisa las señales de alarma antes de empezar. Ante una urgencia, acude al servicio de urgencia más cercano; llama al SAMU 131 si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro.

2

Puedes reducir las tareas, descansar y pedir apoyo según lo que necesites.

3

Acuerda cómo retomar las actividades cuando el episodio ceda.

TU SIGUIENTE PASO

«Estoy en crisis de dolor» reúne señales de alarma, orientación para una crisis conocida y un plan para completar con tu equipo. Cuando el episodio haya pasado, puedes usar «Organiza tu actividad y tus pausas» para conversar sobre cómo retomar tu rutina.

Fuentes

  1. McGough E, Engel JM. Exercise therapy for low back pain. En: Bonica’s Management of Pain. 5.ª ed.; 2019. Capítulo 93. ISBN 9781496349033 (PDF del proyecto, p. 4705-4716: evaluación, capacidad inicial, fases, manejo de exacerbación y adaptación individual).
  2. National Institute for Health and Care Excellence. Chronic pain (primary and secondary) in over 16s: assessment of all chronic pain and management of chronic primary pain. NICE guideline NG193. Londres: NICE; 7 de abril de 2021. ISBN 9781473140660. Apartados 1.1.22-1.1.23 y recomendaciones sobre ejercicio y actividad. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng193
  3. National Health Service (NHS). Back pain [Internet]. Londres: NHS; revisado el 5 de marzo de 2026. Secciones «When to seek help» e «Immediate action required». Consultado el 12 de septiembre de 2026.
  4. National Health Service (NHS). Chest pain [Internet]. Londres: NHS; revisado el 8 de agosto de 2023. Sección «Immediate action required». Consultado el 12 de septiembre de 2026.
  5. Ministerio de Salud de Chile, División de Gestión del Riesgo en Emergencias y Desastres. Información esencial: organismos vinculados a las emergencias y desastres en Chile (SAMU 131; Salud Responde 600 360 7777) [Internet]. Santiago: MINSAL. Consultado el 14 de septiembre de 2026. Disponible en: https://degreyd.minsal.cl/informacion-esencial/
  6. Goble LA, Sletten CD, Crouch T, Barth K. Cognitive-behavioral therapy for chronic pain. En: Bonica’s Management of Pain. 5.ª ed.; 2019. Capítulo 84 (PDF del proyecto, p. 4339-4342: relajación, activación y pacing).
  7. Centers for Disease Control and Prevention. Manage ME/CFS: post-exertional malaise [Internet]. Atlanta (GA): CDC; 10 de mayo de 2024. Consultado el 12 de septiembre de 2026.
  8. Geneen LJ, Moore RA, Clarke C, Martin D, Colvin LA, Smith BH. Physical activity and exercise for chronic pain in adults: an overview of Cochrane Reviews. Cochrane Database Syst Rev. 2017;4:CD011279. Disponible en: https://doi.org/10.1002/14651858.CD011279.pub3