Radiofrecuencia para el dolor: técnicas, expectativas y decisiones

¿Te propusieron radiofrecuencia? Pregunta cuál técnica usarán, qué estructura tratarán y cuánto podría durar el alivio. Aquí puedes comparar lo que se ha estudiado, los riesgos y las alternativas, y revisar qué hacer si no ayuda o el dolor vuelve.

LO ESENCIAL

Lo esencial

La radiofrecuencia aplica energía eléctrica de alta frecuencia mediante una aguja o electrodo. En los procedimientos articulares se dirige a pequeñas ramas nerviosas, con guía por imagen. Busca aliviar el dolor; no es radioterapia ni repara la articulación.
En varias indicaciones se realizan antes bloqueos de prueba con anestésico local. Su número y la interpretación del resultado dependen de la zona y del protocolo. Pregunta qué información necesitan para decidir si seguir adelante.
Si ayuda, el alivio puede durar meses, con mucha variación entre personas. El nervio suele regenerarse; «denervación» no significa efecto permanente ni eliminar todas las fuentes del dolor. Una minoría tiene molestias o cambios de sensibilidad persistentes.
Si hubo un beneficio relevante y el dolor vuelve, puede valorarse repetir el procedimiento. La respuesta anterior ayuda a decidir, pero no garantiza un nuevo alivio.
Los resultados varían según la indicación, las personas estudiadas y la técnica. Las guías discrepan sobre su uso en la columna; esa incertidumbre debe formar parte de la conversación.
La respuesta puede ser parcial, no aparecer o disminuir con el tiempo. No hay una duración única ni un porcentaje de éxito que represente todas las modalidades, zonas y personas.
Beneficio posible

¿Qué podría mejorar en mi situación? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Qué no se espera que cambie?

Riesgos

¿Cuáles son los efectos frecuentes y los riesgos graves? ¿Qué señales requieren atención y dónde acudir?

Alternativas

¿Qué otras opciones tengo? ¿Qué puede pasar si lo postergamos o no lo hacemos?

Seguimiento

¿Cómo sabremos si ayudó? ¿Cuándo revisaremos el dolor, las actividades y los efectos adversos?

La decisión considera tu evaluación, tus preferencias y las opciones disponibles.

DEFINICÓN

Qué es y cómo funciona

Se coloca una aguja junto al nervio, guiada por rayos X o ecografía. En la modalidad más usada, una corriente calienta su punta y genera una pequeña lesión localizada para interrumpir temporalmente las señales. Se busca un alivio más prolongado que el del anestésico local.

En los procedimientos articulares se tratan pequeñas ramas nerviosas. Algunas ramas de la columna también llegan a músculos profundos de la espalda. Por eso se revisan los riesgos de debilidad, cambios de sensibilidad y lesión de estructuras cercanas. Las pruebas de estimulación ayudan a comprobar la posición del electrodo y reducir riesgos, aunque no los eliminan.

MODALIDADES

Tres modalidades, con evidencia distinta

«Radiofrecuencia» es un nombre que reúne técnicas diferentes. Pregunta cuál te proponen y qué estudios la respaldan para tu situación; la marca del equipo o un nombre novedoso no sustituyen esa explicación.

Convencional o térmica

Qué hace
Aplica calor de forma continua y produce una lesión localizada en el nervio.
Qué dice la evidencia
La guía ASPN citada respalda esta modalidad para determinadas indicaciones. Eso no supone una recomendación para cualquier dolor ni resuelve las discrepancias entre guías.

Pulsada

Qué hace
Aplica la corriente en pulsos y limita el calentamiento. Es una modalidad distinta de la térmica.
Qué dice la evidencia
Su evidencia es escasa. Las mismas guías indican que se necesitan más estudios para determinar su eficacia y su seguridad, y cómo se compara con la convencional. No conviene presentarla como equivalente ni como una técnica sin riesgos; depende de la indicación concreta.

Enfriada

Qué hace
Utiliza un sistema de enfriamiento del electrodo, pero la lesión en el tejido se produce igualmente por calor. No congela el nervio. El tamaño y la distribución de la lesión pueden cambiar respecto de otras técnicas.
Qué dice la evidencia
Que la lesión sea distinta no demuestra que sea siempre superior para cualquier persona. Pregunta qué estudios la respaldan para tu zona.

BLOQUEOS PREVIOS

Por qué primero se hacen bloqueos de prueba

Cuando se estudia un posible dolor articular, puede anestesiarse temporalmente una rama nerviosa y observar qué cambia en el dolor y la actividad. Se llama bloqueo diagnóstico o pronóstico: ayuda a valorar si esa zona contribuye al dolor, sin demostrarlo por sí solo.

Este paso existe por una razón concreta: una parte importante de estos bloqueos puede dar un resultado positivo falso, es decir, alivio sin que esa articulación sea el origen del dolor. Por eso a veces se repite el bloqueo antes de decidir, y por eso se pide un alivio claro y no simplemente «algo mejor». El porcentaje exacto de falsos positivos y el umbral de alivio que se exige varían según la articulación, el protocolo del centro y la guía que se siga, así que conviene preguntar cuál se está usando contigo. El número de bloqueos y la forma de interpretar la respuesta dependen del protocolo y del caso; una respuesta favorable aporta información, pero no garantiza el resultado posterior. Sigue las indicaciones sobre qué registrar (cuánto bajó el dolor, durante cuántas horas, qué pudiste hacer). No intentes forzar una respuesta ni hacer actividades inseguras mientras una zona está adormecida.

Qué preguntar sobre los bloqueos previos

  • ¿Necesito un bloqueo de prueba para la técnica que me proponen? ¿Qué estructura se está evaluando?
  • ¿Qué resultado permitiría considerar la radiofrecuencia y qué haríamos si el bloqueo no me alivia?

ZONAS

Dónde se usa

Articulaciones de la columna cervical, dorsal y lumbar (las articulaciones facetarias), que es el uso con más recorrido.

Articulación sacroilíaca, en la parte baja de la espalda.

Rodilla, sobre las ramas nerviosas que la rodean (técnica genicular), habitualmente en artrosis cuando el ejercicio, el manejo del peso y las otras medidas no alcanzaron. El objetivo es reducir el dolor en una persona seleccionada, no regenerar el cartílago ni reemplazar automáticamente una evaluación traumatológica; debe acompañarse de un plan funcional.

Cadera y ciertas neuralgias, como la occipital, en situaciones seleccionadas y de manera especializada.

Son problemas distintos: el resultado en una zona no se puede trasladar a otra. Que la radiofrecuencia sirva en la rodilla no dice nada sobre tu columna, y al revés.

GUÍAS

Por qué las guías discrepan sobre su uso en la columna

NICE contempla evaluar radiofrecuencia lumbar cuando el tratamiento no quirúrgico no ha ayudado, se sospecha un origen en las estructuras inervadas por la rama medial (las articulaciones facetarias) y existe respuesta a un bloqueo previo. Es una recomendación delimitada, no una indicación para todo dolor de espalda. La guía publicada en BMJ en 2025 recomienda, en cambio, evitar las técnicas de radiofrecuencia estudiadas para el dolor crónico axial o radicular de columna de tres meses o más, no asociado a cáncer, infección o artropatía inflamatoria. Hay incertidumbre y diferencias reales entre recomendaciones, y esta guía no evalúa del mismo modo los usos en rodilla u otras zonas.

Si te la proponen para la columna, pregunta cómo se aplica esa evidencia a tu diagnóstico y qué alternativa razonable existe. Una decisión compartida requiere reconocer la controversia, además de describir la técnica.

EXPECTATIVAS

Qué se puede esperar, con números y su contexto

Las cifras siguientes vienen de estudios en personas cuidadosamente seleccionadas mediante bloqueos previos. No son promesas ni se aplican a cualquier dolor de espalda, y ninguna representa todas las modalidades, zonas y personas.

En radiofrecuencia cervical, un estudio clínico en Nueva Zelanda encontró éxito en el 74 % y el 61 % de los pacientes en dos centros distintos, definiendo el éxito de forma exigente: al menos un 80 % de alivio mantenido durante seis meses. La duración promedio del alivio fue de más de un año tras el primer procedimiento, y también se mantuvo durante meses al repetirlo. Son resultados de centros con experiencia y con criterios de selección estrictos: describen lo que se observó en ese estudio, no lo que te va a pasar a ti.

En otra serie pequeña de personas con dolor cervical de origen articular confirmado por bloqueos comparativos, la duración típica (mediana) del alivio fue de alrededor de siete meses considerando a todos los participantes, y de más de un año entre quienes respondieron. Los autores concluyeron que el alivio puede ser prolongado, pero no permanente.

En rodilla, un metaanálisis de estudios randomizados con más de 800 personas encontró reducción del dolor a la semana, al mes y a los tres meses.

Cuando el dolor vuelve y se repite el procedimiento, varios estudios —la mayoría retrospectivos— describen tasas altas de nuevo éxito, con duraciones del orden de diez a doce meses.

Acuerda con el equipo cómo evaluarán el resultado: por ejemplo, el dolor junto con una actividad relevante para ti y los efectos adversos. Si se propone repetir, deben revisarse el beneficio previo y la situación actual. No necesitas comprometerte a futuras intervenciones antes de conocer la respuesta.

EVIDENCIA

La otra cara: lo que no salió bien en los estudios

Un ensayo aleatorizado publicado en 2017 no encontró beneficio de la radiofrecuencia en los procedimientos lumbares estudiados. Se han debatido aspectos de su técnica, selección de participantes y análisis. Esas críticas ayudan a interpretar el estudio, pero no permiten descartar sus resultados desfavorables.

La selección de participantes y la técnica pueden influir en los resultados, pero no explican por sí solas toda la incertidumbre. Antes de decidir, pregunta qué evidencia respalda la propuesta en tu caso y qué alternativas tienes.

PROCEDIMIENTO

Cómo se realiza

El equipo confirma la técnica, la zona y tu consentimiento, prepara la piel y coloca la aguja con la guía necesaria, generalmente por imágenes. Se usa anestesia local en la piel y, según el caso, sedación. Antes del tratamiento se hace la estimulación para comprobar sensaciones o respuestas musculares. La posición puede resultar incómoda; conviene conversar antes sobre apoyos o limitaciones de movimiento. Durante el procedimiento, avisa cualquier malestar inesperado y sigue la indicación del equipo para mantenerte en una posición segura. Muchas de estas técnicas se hacen despierto porque tu respuesta a la estimulación es información que el equipo necesita.

RIESGOS

Riesgos y condiciones que se deben revisar

Frecuentes y transitorios: dolor en la zona tratada durante días o algunas semanas, molestia muscular, moretón, sensación de ardor.

Adormecimiento o alteración de la sensibilidad de un área de piel, habitualmente transitorio.

Menos frecuentes: infección en el sitio de punción, sangrado, reacción a alguna de las sustancias usadas.

Poco frecuentes: debilidad muscular por afectar una fibra motora, dolor por irritación del nervio tratado que puede durar semanas, y quemadura en la piel. Algunas complicaciones pueden ser persistentes.

La ubicación importa: en procedimientos próximos al tórax, por ejemplo, se debe conversar el riesgo de lesión pulmonar.

La probabilidad de cada riesgo depende de la zona y de la técnica, y las pruebas de estimulación previas existen precisamente para reducirlos. No hay porcentajes válidos para todas las personas: pide los de tu técnica.

Informa si tienes una infección o fiebre, un embarazo posible, alergias y todos tus tratamientos. Comunica también si tienes un dispositivo implantado (por ejemplo, un marcapasos o un estimulador) para que el equipo confirme las precauciones que correspondan; las condiciones dependen del sistema y no hay una contraindicación universal.

Si tomas medicamentos que previenen coágulos

Si tomas anticoagulantes o antiagregantes —medicamentos que previenen coágulos—, informa al equipo. Los cambios deben coordinarse con quien los prescribe y quedar por escrito. No los suspendas ni reinicies por tu cuenta.

RECUPERACIÓN

Preparación y recuperación

Confirma por escrito las instrucciones sobre medicamentos, ayuno cuando corresponda, traslado y acompañamiento. Si hubo sedación, puede alterar la atención y la coordinación después del alta; no conduzcas hasta cumplir las indicaciones del equipo y estar en condiciones seguras. La página «Antes y después de un procedimiento: preparar tu atención con el equipo» y la hoja «Mi checklist para un procedimiento de dolor» ordenan estos puntos.

Muchas personas vuelven a su actividad habitual en los primeros días, con molestia en la zona. Es frecuente que el dolor aumente antes de mejorar y que el resultado se vea recién algunas semanas después. Pregunta a tu equipo qué es esperable en tu caso y en cuánto tiempo. Aun así, no interpretes todo empeoramiento como normal: un dolor mucho mayor o distinto del que te explicaron se consulta. Pide un plan para manejar las molestias de los primeros días y para retomar movimiento, trabajo y ejercicio, y no uses el alivio inicial para sobrepasar las restricciones indicadas.

Si el procedimiento alivia el dolor, el equipo puede ayudarte a retomar actividades o ajustar la rehabilitación según tus posibilidades. Acuerden los cuidados, los límites y la fecha de revisión. El dolor puede volver aunque hayas seguido el plan; eso no significa que hayas hecho algo mal.

ATENCIÓN

Cuándo buscar atención después

Acude al servicio de urgencia más cercano ante estas señales. Si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro, llama al SAMU 131:

  • Pérdida de fuerza nueva o que avanza después del procedimiento, o adormecimiento que se extiende.
  • Dificultad para respirar o dolor en el pecho, sobre todo tras un procedimiento cercano al tórax.
  • Pérdida de control de la orina o de las deposiciones.
  • Deterioro general importante.

Contacta al equipo el mismo día si aparece (si no logras contacto y los síntomas son intensos, acude al servicio de urgencia más cercano)

  • Fiebre, escalofríos, secreción o enrojecimiento creciente en la zona de punción.
  • Dolor intenso y distinto del habitual que no cede con lo indicado.
  • Si un adormecimiento leve dura más de lo que te explicaron o no mejora, contacta al equipo para saber cuándo evaluarlo. Si se extiende o aparece debilidad, sigue la indicación de urgencia anterior.

Dónde pedir ayuda

Ante una urgencia, acude al servicio de urgencia más cercano. Si hay peligro inmediato o el traslado no es seguro, llama al SAMU 131.

Preguntas frecuentes

La radiofrecuencia térmica produce una lesión localizada en el nervio. El efecto buscado es temporal, aunque puede durar meses. Existen complicaciones poco frecuentes con molestias o cambios de sensibilidad persistentes; conviene conocerlas antes de decidir.

No. La energía de radiofrecuencia y la radioterapia son técnicas distintas. Lo que sí puede usarse son rayos X (radioscopia) para guiar la colocación de la aguja.

No se puede predecir en una persona concreta. En los estudios, las duraciones descritas van de unos meses a alrededor de año y medio en las series más favorables, siempre en personas seleccionadas con bloqueos previos.

Puede valorarse si el primer procedimiento produjo un beneficio relevante. Antes de repetir, hay que revisar cuánto ayudó, por cuánto tiempo y si tu situación ha cambiado. Si no ayudó, hace falta reconsiderar la propuesta.

No. Aporta información para valorar la propuesta y mejora las probabilidades, pero no garantiza el resultado.

Hay evidencia de reducción del dolor a corto y mediano plazo en estudios randomizados. Se plantea en general cuando el ejercicio, el manejo del peso y las otras medidas no han sido suficientes, y no como primera opción. No regenera el cartílago.

No es lo mismo. Es una técnica distinta, con menos evidencia. Puede tener sentido en situaciones específicas, en particular cuando hay riesgo de afectar fibras motoras, pero no se puede afirmar que sea más segura o más eficaz para todas las indicaciones. Conviene preguntar por qué se eligió esa modalidad.

No. El enfriamiento corresponde al electrodo; la lesión en el tejido se genera por calor.

En la columna se tratan ramas que también llegan a músculos pequeños de la espalda. Puede haber molestias o sensación de debilidad local. Pregunta qué esperan en tu caso y cómo será el seguimiento. Una pérdida de fuerza nueva o progresiva requiere atención urgente.

Se revisará según la respuesta y con tu equipo; la radiofrecuencia no sustituye automáticamente el plan integral ni los medicamentos, y ningún cambio se decide por el alivio inicial.

Qué recordar

1

La radiofrecuencia reúne técnicas distintas; el alivio, cuando aparece, puede durar meses y no es permanente.

2

Cada modalidad tiene indicaciones y evidencia propias. Pregunta cuál te proponen y por qué.

3

Acuerda cómo retomar actividades y cuándo revisar el resultado. Si el dolor vuelve, el equipo debe reevaluarlo.

TU SIGUIENTE PASO

Pregunta por la modalidad, la estructura que se tratará y la evidencia para tu problema. Si ya tienes fecha, revisa «Antes y después de un procedimiento: preparar tu atención con el equipo» y completa «Mi checklist para un procedimiento de dolor». Te ayudarán a reunir las indicaciones y dejar por escrito tus dudas.

Sobre quienes escriben esta página

  • Los médicos propuestos para la autoría y revisión realizan procedimientos intervencionales, incluida la radiofrecuencia, en su actividad clínica.
  • Para contenerlo, esta página no nombra prestadores, marcas, dispositivos ni centros; no ofrece atención ni deriva a la consulta de sus autores; publica la evidencia desfavorable junto con la favorable; y no presenta el procedimiento como una alternativa a la rehabilitación.

Fuentes

  1. Lee DW, Pritzlaff S, Jung MJ, et al. Latest evidence-based application for radiofrequency neurotomy (LEARN): best practice guidelines from the American Society of Pain and Neuroscience (ASPN). J Pain Res. 2021;14:2807-2831. Disponible en: https://doi.org/10.2147/JPR.S325665
  2. National Institute for Health and Care Excellence. Low back pain and sciatica in over 16s: assessment and management. NICE guideline NG59. Londres: NICE; 2016, actualización 11 de diciembre de 2020. ISBN 9781473121867. PMID 33090750.
  3. Busse JW, Genevay S, Agarwal A, et al. Commonly used interventional procedures for non-cancer chronic spine pain: a clinical practice guideline. BMJ. 2025;388:e079970. Disponible en: https://doi.org/10.1136/bmj-2024-079970
  4. Cohen SP, Vase L, Hooten WM. Chronic pain: an update on burden, best practices, and new advances. Lancet. 2021;397(10289):2082-2097. Disponible en: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)00393-7
  5. Van Boxem K, van Eerd M, Vanneste T, Zuidema X, van Zundert J. Radiofrequency treatment. En: Benzon HT, et al., editores. Practical Management of Pain. 6.ª ed. Filadelfia: Elsevier; 2023. Capítulo 66, p. 892-893 y 904.
  6. Jankovic D. Regional nerve block in anesthesia and pain therapy: general consideration. En: Jankovic D, Peng P, editores. Regional Nerve Blocks in Anesthesia and Pain Therapy. 5.ª ed. Cham: Springer; 2022. Capítulo 1, p. 3-6. Disponible en: https://doi.org/10.1007/978-3-030-88727-8_1
  7. Kanakarajan S, Baranidharan G; Faculty of Pain Medicine of the Royal College of Anaesthetists. Facet joint rhizolysis / radiofrequency lesioning (denervation) [folleto para pacientes]. Londres: FPM; septiembre de 2022.
  8. Kanakarajan S, Baranidharan G; Faculty of Pain Medicine of the Royal College of Anaesthetists. Genicular nerve radiofrequency lesioning (knee joint) [folleto para pacientes]. Londres: FPM; enero de 2024.
  9. Ministerio de Salud de Chile, Subsecretaría de Salud Pública, División de Prevención y Control de Enfermedades, Departamento de Rehabilitación y Discapacidad. Orientación técnica: manejo del dolor crónico no oncológico en personas de 15 y más años en atención primaria. Santiago: MINSAL; 2021. Disponible en: https://www.ached.cl/storage/userfiles/files/Orientacion-Tecnica.pdf
  10. Kanakarajan S, Baranidharan G; Faculty of Pain Medicine of the Royal College of Anaesthetists. General information: injection treatments [folleto para pacientes]. Londres: FPM; septiembre de 2022.
  11. National Institute for Health and Care Excellence. Osteoarthritis in over 16s: diagnosis and management. NICE guideline NG226. Londres: NICE; 19 de octubre de 2022. ISBN 9781473147409.
  12. Shetty A, Titterington J, Kanakarajan S; Faculty of Pain Medicine of the Royal College of Anaesthetists. Pain injections and blood thinners [folleto para pacientes]. Londres: FPM; enero de 2026.
  13. Cambridge University Hospitals NHS Foundation Trust. Spinal cord stimulation [información para pacientes]. Versión 4, documento 33666; aprobado el 10 de junio de 2024.
  14. Kanakarajan S, Baranidharan G; Faculty of Pain Medicine of the Royal College of Anaesthetists. Sedation for procedures for the treatment of pain [folleto para pacientes]. Londres: FPM; septiembre de 2022.
  15. Kanakarajan S, Baranidharan G; Faculty of Pain Medicine of the Royal College of Anaesthetists. Epidural steroid injection for the treatment of pain [folleto para pacientes]. Londres: FPM; septiembre de 2022.
  16. Benzon HT, Elmofty D, Shankar H, et al. Use of corticosteroids for adult chronic pain interventions: sympathetic and peripheral nerve blocks, trigger point injections – guidelines from the American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine, the American Academy of Pain Medicine, the American Society of Interventional Pain Physicians, the International Pain and Spine Intervention Society, and the North American Spine Society. Reg Anesth Pain Med. 2024. Disponible en: https://doi.org/10.1136/rapm-2024-105593
  17. Ministerio de Salud de Chile, División de Gestión del Riesgo en Emergencias y Desastres. Información esencial: organismos vinculados a las emergencias y desastres en Chile (SAMU 131; Salud Responde 600 360 7777) [Internet]. Santiago: MINSAL. Consultado el 14 de septiembre de 2026. Disponible en: https://degreyd.minsal.cl/informacion-esencial/