Dolor en niños y adolescentes: acompáñanos a entenderlo
¿El dolor está complicando las mañanas, las clases o el juego? Elige aquí lo que necesitas: entender una evaluación, preparar la consulta o buscar un apoyo para el día a día. Hay páginas para cuidadores y otras escritas para adolescentes.
- Antes de seguir
- Tres cosas que conviene saber desde el principio
- ¿Qué significa dolor persistente?
- Elige por dónde empezar
- Una evaluación que mire la vida completa
- Qué encontrarás en esta sección
- Conocer un diagnóstico
- Cómo usar esta información
- En qué nos apoyamos
- Un objetivo compartido
- Preguntas frecuentes
ANTES DE SEGUIR
Antes de seguir
Antes de seguir
- Esta página es material educativo. No reemplaza la evaluación de un pediatra ni de un equipo de dolor.
- Si el dolor de tu hijo o hija es nuevo, cambió de forma, lo despierta de noche, o se acompaña de fiebre, pérdida de peso, debilidad o hinchazón de una articulación, eso necesita evaluación médica antes que cualquier cosa que leas aquí.
- Tener dolor persistente no impide que aparezca otra enfermedad. Que el dolor sea el de siempre orienta, pero no descarta que esta vez haya algo distinto.
PARA EMPEZAR
Tres cosas que conviene saber desde el principio
Un resultado normal no invalida el dolor ni explica por sí solo su causa. El equipo debe interpretarlo junto con los síntomas y revisar lo que aún falta por aclarar.
El dolor persistente también ocurre en niños y adolescentes. Estudios internacionales estiman que afecta a alrededor de uno de cada cinco; la frecuencia varía según la población y la definición usada. Esa cifra no corresponde a una medición chilena.
El cuidado incluye aliviar el dolor, atender su causa cuando se identifica y buscar apoyos para las dificultades cotidianas.
Un plan según lo que necesita tu hijo o hija
- Pregunta qué le está costando y qué ayuda necesita. Puede ser dormir, participar en clases, mantener contacto con amigos o hacer una actividad con más comodidad.
- Esas necesidades forman parte del tratamiento junto con el alivio del dolor.
- Las actividades, los descansos y los apoyos se ajustan a la evaluación y a cómo responde la persona. Una enfermedad o lesión puede requerir restricciones específicas.
DEFINICIÓN
¿Qué significa dolor persistente?
Se habla de dolor crónico o persistente cuando dura o vuelve durante más de tres meses. Puede acompañar una enfermedad o necesitar atención como problema propio. Si preocupa o limita la vida diaria, no esperes tres meses para consultar.
La forma de escuchar y explicar se adapta al desarrollo y a la comunicación. Un niño pequeño, un adolescente y alguien que se comunica sin hablar necesitan maneras distintas de participar. Por eso hay páginas para públicos diferentes.
ELIGE TU ENTRADA
Elige por dónde empezar
Hay dos entradas principales, según quién esté leyendo.
Soy madre, padre o cuidador
Ideas para escuchar, organizar apoyos, preparar preguntas y cuidar a quienes acompañan.
Soy adolescente
Este espacio habla contigo. Puedes explorar qué significa el dolor persistente, cómo explicar lo que necesitas y cómo participar en tu propia atención. No necesitas tener las respuestas antes de pedir ayuda.
Y si prefieres entrar por el problema que más pesa hoy, esta tabla te lleva directo.
EVALUACIÓN
Una evaluación que mire la vida completa
En consulta interesa saber dónde y cuándo duele, pero también cómo están el sueño, el movimiento, la alimentación, el ánimo y la asistencia al colegio. La familia aporta observaciones valiosas; la voz del niño, niña o adolescente ocupa un lugar central siempre que pueda expresarse, y cuando no puede hacerlo con palabras se buscan otras formas de que participe.
La evaluación ayuda a elegir un plan que responda a sus necesidades. Puedes preparar preguntas y, si resulta útil, llevar el diario de siete días. No es necesario completarlo para recibir atención.
CONTENIDOS
Qué encontrarás en esta sección
Páginas separadas para madres, padres y cuidadores, y para adolescentes.
Una guía de cómo se evalúa el dolor en niños y adolescentes, para que entiendas qué te van a preguntar y por qué.
Un diario de siete días para llevar a la consulta: un registro breve de experiencias y actividades, no una calificación del dolor.
Orientación sobre colegio, con una carta que puedes entregar en el establecimiento para preparar apoyos y un plan de participación entre la familia, el estudiante y el colegio.
Orientación sobre movimiento, juego y deporte, con adaptaciones y acompañamiento profesional.
Un plan de crisis para tener a mano: qué hacer ante un aumento del dolor y cuándo buscar ayuda, acordado con el equipo tratante.
Fichas de los diagnósticos más frecuentes en esta edad.
Estas herramientas se complementan. No es necesario usarlas todas ni transformar la casa en una sala de tratamiento. Elige la que resuelva una necesidad concreta que tengas esta semana.
DIAGNÓSTICO
Conocer un diagnóstico
La colección pediátrica explica problemas frecuentes como los dolores de cabeza, el dolor abdominal y el dolor musculoesquelético. También incluye el dolor después de una cirugía, el dolor de los nervios y el dolor asociado a enfermedades graves. Las fichas ayudan a comprender una evaluación y a conversar mejor con el equipo tratante; no entregan un diagnóstico a partir de una lista de síntomas, y no reemplazan la consulta.
USO RESPONSABLE
Cómo usar esta información
Las fichas ayudan a entender la evaluación; identificar un diagnóstico requiere consulta.
Las pautas de medicamentos deben entregarlas los profesionales que conocen la situación del niño.
Los resultados varían y no hay una secuencia que todas las familias deban completar.
La familia participa como apoyo. No se puede atribuir el dolor a una mala crianza.
Para buscar atención en el sistema público, la puerta de entrada es el CESFAM, que puede derivar a especialidad. Para verificar el título y la especialidad de un profesional, consulta el Registro Nacional de Prestadores Individuales de la Superintendencia de Salud, gratuito y en línea.
MARCO
En qué nos apoyamos
- La guía pediátrica de la OMS de 2020 propone atender la salud física, las necesidades emocionales y el contexto familiar y social.
- También destaca la participación del niño y la familia en decisiones informadas y la necesidad de recibir explicaciones comprensibles.
- Ese marco orienta la sección. Cada pieza incluye sus fuentes y cuenta con la revisión de un profesional de la especialidad.
OBJETIVO
Un objetivo compartido
El cuidado busca aliviar el sufrimiento y, al mismo tiempo, apoyar el desarrollo, las relaciones y las actividades importantes para esta persona: el colegio, los amigos, el juego, el deporte, dormir bien. Un plan puede combinar distintas formas de atención (movimiento, apoyo psicológico, trabajo con el colegio, medicamentos cuando corresponde) y puede cambiar con el tiempo. Los resultados varían de una persona a otra.
Elige un recurso que te sirva y anota una pregunta para el equipo tratante.
Preguntas frecuentes
Los exámenes salieron normales. ¿Significa que no tiene nada?
Un resultado normal no explica por sí solo el dolor ni descarta todas sus causas. Pide que el equipo te explique qué permite concluir y qué falta por revisar. Si los síntomas cambian, puede necesitar una nueva evaluación.
¿Le va a durar toda la vida?
La evolución varía según la causa y la situación. No se puede predecir desde esta página. El equipo debe explicar los objetivos y revisar qué está ayudando y qué requiere otro enfoque.
¿Cómo sé cuánta ayuda ofrecer?
Pregunta qué necesita y revisa con el equipo qué puede hacer con apoyo y qué requiere descanso o adaptación. La guía para cuidadores ofrece ejemplos para preparar esa conversación.
¿Esto es psicológico?
Los factores físicos, emocionales y sociales pueden influir en el dolor. Eso no permite atribuirlo a una causa psicológica sin evaluación. El plan se elige según las necesidades y puede combinar distintos apoyos.
¿Puede hacer deporte?
Depende de la evaluación y de las exigencias del deporte. Pregunta qué actividad es adecuada, qué adaptar y qué restricciones respetar. «Movimiento, juego y deporte cuando hay dolor» ayuda a preparar esas preguntas.
¿Tenemos que usar todas las herramientas del sitio?
Puedes elegir una sola herramienta y observar si ayuda. Si registrar el dolor aumenta la preocupación o la atención constante a los síntomas, coméntalo con el equipo y revisen otra opción.
Qué recordar
El dolor de tu hijo o hija es real, aunque los exámenes estén normales y aunque no se vea desde fuera.
Las actividades y los descansos se adaptan a la evaluación y a la respuesta.
Esto no es culpa tuya ni de tu hijo o hija.
TU SIGUIENTE PASO
Elige la guía para cuidadores o la página para adolescentes según quién esté leyendo. Para preparar una consulta, revisa «Cómo se evalúa el dolor en niños y adolescentes»; el diario es opcional. Si el dolor aumenta, usa el plan acordado con el equipo o «Cuando el dolor aumenta: plan de crisis pediátrico».
Fuentes
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